Prólogo
Actualizado: 10 sept 2025
Desde el principio de los tiempos —y nos referimos al mismo origen de la raza humana— el ser ha buscado soluciones y razones para sobrevivir en el paraíso al que llegamos.
Nuestra inmensa curiosidad y capacidad de aprender nos ha llevado a evolucionar de formas que hoy solo comenzamos a comprender plenamente. Nuestra habilidad para curarnos, entender los ciclos y ritmos de la Tierra y cómo nos afectan, así como nuestra incansable búsqueda del origen y destino, nos ha conducido al desarrollo de ciencias, artes y conocimientos que, en su continuo proceso de expansión, nos abren caminos infinitos en un ciclo que la propia conciencia revela como eterno: “vivimos para nuestro deleite, en un proceso de aprendizaje infinito”.
La alquimia —el “Arte de la Transformación”—, madre y cuna de todas las ciencias, ha estado presente en la Tierra desde que el primer ser utilizó plantas para sanar y alimentarse.
En la antigüedad, magia, medicina y ciencia se fundían en un mismo tejido, practicándose en las llamadas escuelas de misterio y mística, espacios donde el saber fluía sin barreras, en un intercambio franco y colectivo, en un eterno acto de investigación y creación.
Desde aquellos tiempos remotos —gran legado que aún conservamos, pues mucho de lo que fue se perdió en las vastas aguas de un gran diluvio que marcó nuestro paso—, la alquimia floreció en Mesopotamia, Egipto, Persia, India, China, Grecia, Roma, el mundo islámico y Europa, en una red de saberes y filosofías que, con el paso del tiempo, dieron lugar a las ciencias que hoy consideramos establecidas, aunque en un constante proceso de apertura y evolución.
El nombre “alquimia” se vinculó a las artes metalúrgicas, a pesar de que sus variantes y posibilidades excedían ese mero concepto, abarcando la perfumería, la astrología, la medicina y, por supuesto, los ritos y rituales sagrados. Solo en tiempos recientes, gracias a los avances en física cuántica y la tecnología de laboratorios especializados, hemos comenzado a comprender y validar su eficacia.
Nuestra escuela actual recoge, en la vibrante energía de la Nueva Era de Acuario, estos conocimientos ancestrales, desvelando los misterios que hablan desde el origen mismo del universo: la frecuencia primordial que contiene al ser en todos sus niveles —sonido, conciencia, espíritu, cuerpo energético y físico—, y su retorno a la luz para nunca más esconderse.
Ha llegado nuestro tiempo. Aunque los alquimistas siempre hemos estado presentes, ni las sombras de la historia ni las prohibiciones lograron opacar la sabiduría implícita en este arte. La magia, y por extensión la alquimia, siempre fue una herramienta sagrada para sanar y crear, oculta para algunos, perseguida para otros, pero siempre vibrando en el corazón de la humanidad.
Es momento de compartir sin límites ni barreras los beneficios, con quienes buscan sinceramente su evolución consciente.
La mística es nuestra esencia; la conciencia pura en la que todas las filosofías, religiones, razas y artes convergen en amor y sin condiciones.
Nuestro sincero propósito es mejorar la realidad que vivimos y crear alternativas que nos permitan disfrutar del hermoso tránsito en esta Tierra, una y otra vez.
Te invitamos a acompañarnos en este viaje, con gratitud y respeto, sean cuales sean tus creencias.
Gracias por ser parte de esta hermosa travesía.
La Alquimista
Alive Alchemy


Comentarios